¿Qué haces, Blazko? ¿Cosas? ¿Cosas... nazis? El tipo más duro del
pasado alternativo regresa para protagonizar una aventura de acción más
impactante que un zeppelin.
En un principio, la dinámica de Wolfenstein II The New Colossus no parece guardar muchas sorpresas: controlamos a Blazko en vista subjetiva y hemos de ir explorando los mapas de cada misión hasta llegar a zonas clave (terminales informáticas, la salida de un recinto, etc.) a la par que lidiamos con los nazis que patrullen la zona. Como ya es habitual, en ciertas ocasiones nos toparemos con comandantes que, si nos ven, darán la señal de alarma para atraer a más soldados. Seguir las indicaciones en pantalla para matarlos primero suele ser una buena estrategia.
Ya sabemos que en la saga Wolfenstein solemos tener armas tan brutas como divertidas y que incluso podemos llevar dos armas a la vez, pero en muchas ocasiones es más prudente agacharnos y movernos con sigilo para eliminar por la espalda a tantos soldados como podamos. Hay zonas que se pueden pasar por completo sin gastar ni una bala... Pero no os preocupéis, que vais a usar pólvora por un tubo en el juego.
Nazí-o pa matá
Más adelante encontramos armas pesadas capaz de reventar a varios soldados de golpe, así como granadas de mano y hachas arrojadizas que podemos usar para matar con sigilo y a distancia. No es que veamos armas súper originales (nos tenía mal acostumbrados la saga), pero cada una es más espectacular que la anterior.Si somos buenos exploradores, encontraremos kits de mejora con los que podemos crear armas aún más contundentes: poner un silenciador a la machinenpistole, dar propiedades eléctricas a las granadas... Además, cuantas más bajas consigamos más mejorará el rendimiento de Blazkowicz, que podrá hacer más daño con cada ataque, almacenar más munición...

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